El Tribunal Supremo ratifica la condena a once años de cárcel a los dos jóvenes, con iniciales Rubén G.A. y Ángel R.C., que el 3 de febrero de 2024 agredieron en el apeadero de tren de Boo de Piélagos causando la muerte a Carlos Cubillas, que tenía 21 años y residía en Polanco.
La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rechazado los recursos de defensa de ambos condenados, vecinos del lugar de los hechos y que tenían 19 y 21 años . El alto tribunal confirma en dicha sentencia, que es firme y contra la que no cabe recurso alguno, la dictada por la Audiencia Provincial de Cantabria tras el juicio con jurado, que declaró a los dos acusados culpables por unanimidad de un delito de homicidio doloso con la agravante de superioridad y atenuante de reparación del daño, por consignar antes de la vista oral 25.000 euros de los 170.500 de indemnización a la madre, padrastro y hermanos de la víctima.
El fallo fue corroborado después por el Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad autónoma (TSJC), que concluyó que había prueba de cargo suficiente contra los dos implicados y destacó que una marca que presentaba el cadáver hacía "incompatible ese golpe con una caída accidental" sobre los raíles, como alegaban los procesados, que abandonaron el lugar tras lo ocurrido y a quienes la familia de la víctima, que ejercía la acusación particular, imputaba también omisión del deber del socorro.
Las penas impuestas conllevan orden de alejamiento de 300 metros y prohibición de comunicación con los familiares del fallecido durante 12 años y otros 10 años de libertad vigilada para los acusados cuando salgan de la cárcel, donde se encuentran desde entonces.
El alto tribunal corrobora así los hechos probados, que ocurrieron a primera hora del 3 de febrero de 2024. Esa mañana coincidieron los tres en el tren cuando regresaban a casa tras una noche de fiesta en Santander. En un momento dado, se produjo una discusión dentro de uno de los vagones, del que se apearon en Boo, donde se produjo la mortal agresión.
El jurado consideró probado que Rubén y Ángel tenían "intención de acabar con la vida" de Carlos o se les representó la "alta probabilidad" de que falleciese a causa de sus actos, ya que tras propinarle patadas y puñetazos continuaron golpeándole hasta que cayó a los raíles, donde sufrió una conmoción medular.
